Posteado por: braisman | 25 marzo, 2010

Dominó frente al mar

Por Brais Benítez

Muchos transeúntes que caminan por el Paseo marítimo de la Barceloneta ignoran que debajo de ellos se produce diariamente una reunión de viejos amigos. Desde hace 30 años, jubilados de diversas partes de Barcelona se juntan frente al mar. Hablan, discuten, comentan, critican y se divierten bajo un denominador común: la partida de dominó.

Partida de dominó bajo el paseo marítimo de la

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Posteado por: jfm | 25 marzo, 2010

Tira cómica

Mono 2010

Posteado por: angeloattanasio | 25 marzo, 2010

Entre el hombre y el mar

por Angelo Attanasio y Jerónimo Giorgi

“¿Se podría vivir sin mar?” Un viejo marinero como Domènec Bardí sabe que esta pregunta sólo tiene una respuesta. La misma que el género humano se ha planteado a lo largo de los siglos.

Cofre de culturas y experiencias, el mar es el referente de un diálogo constante entre el hombre y la naturaleza. Porque el mar es manantial de vida. El mar es espacio de intercambio. El mar es metáfora de la existencia.

Incrustada en la costa del Mediterráneo, Barcelona existe gracias al mar. Su soplo vital palpita al ritmo de la marea. Sus tiempos y sus espacios se han forjado con su presencia.

El asentamiento de los primeros habitantes junto a la costa definió no solamente su ordenamiento territorial, si no su economía, su organización social, su alimentación, su cultura.

A través de los más de dos años de historia la ciudad ha ido adaptándose a nuevas realidades. Por momentos muy ligada a la costa, por otros menos, pero siempre con el mar como centro.

La respuesta de Domènec es “No, no podría en absoluto”.

Posteado por: Fernando | 25 marzo, 2010

Un mar de mercados en Barcelona

Por Miren Vitore Magyaroff

Por el mercado de La Boquería en las Ramblas pasan cientos de compradores, entre locales y turistas. Muchos lo visitan solo para conocer el porqué de su popularidad y otros, simplemente lo hacen porque saben que ahí encontrarán, con seguridad el ingrediente que estaban buscando para completar su receta. Ese es el caso de Joan, que va a La Boquería porque sabe encontrará el ingrediente perfecto: “me gusta venir a este mercado porque siempre encuentro lo que necesito”. Y es que en este mercado se puede encontrar desde un tradicional jamón de Jabugo hasta una exótica granadilla. Pero Joan va, sobretodo porque encuentra los pescados y mariscos que le recuerdan los platos de su abuela y que aprendió a cocinar para recordarla. “Es el sabor de mar, el sabor de hogar”, dice.

Aunque La Boquería sea el mercado más popular, Barcelona cuenta con más mercados igual de buenos que este, en todos sus distritos. La verdad es que a lo largo de la Ciudad Condal hay cuarenta mercados para que locales y turistas escojan los productos que quieran. Mercados como el de Sants y d’Hostafrancs o los de l’Abaceria Central y de la Llibertat en Gracia, son los más tradicionales. A pesar de lo que se podía pensar, en un mercado en Barcelona hay más jamones, quesos y aceites. Al ser la capital de Cataluña una ciudad costera es inevitable que su gastronomía se la deba al Mar Mediterráneo. Así, estos mercados tienen toda la variedad de pescados y mariscos para escoger: gambas, calamares, sepias y sardinas.

Mientras cientos de turistas siguen visitando La Boquería para disfrutar del colorido espectáculo de un mercado mediterráneo, sin tener un destino fijo más que el de una buena foto, Joan sabe lo que quiere: “Lo único que quiero es recordar a mi abuela en sus recetas y lo mucho que le gustaba el mar”.

Posteado por: Fernando | 25 marzo, 2010

Gastronomía

Posteado por: jfm | 25 marzo, 2010

Agradecimientos

Posteado por: Ñam Ñam Barcelona | 25 marzo, 2010

Un oficio milenario

Cuando los fenicios comenzaron a comerciar por los mares del Mediterráneo nació un oficio que aún perdura: Los estibadores.

Redacción Josep Rubio

Realización Borja Criado y Ana Luisa Islas

Posteado por: Borja Criado | 25 marzo, 2010

Una secreta hermandad portuaria

Por Borja Criado

A veces la historia de cuanto nos rodea se vuelve tan difusa que nos resulta imposible dar con el origen de las cosas. Podemos rastrear las palabras, los acontecimientos pasados, la memoria. Pensar en el principio de las pequeñas cosas que construyen el mundo nos lleva muchas veces a imaginar su origen ante la falta de conocimiento. Es inútil buscar al primer guerrero, al primer herrero o al primer poeta del mundo. Nos resulta mucho más fácil imaginar a una fila de hombres que comparte el silencio en una playa esperando una barcaza o un bote repleto de cajas con suministros para un pueblo, para un rey o para el país vecino. El gremio encargado de la estiba, es decir, aquellos trabajadores que cargan y descargan los barcos que llegan a puerto, cuenta con una historia bastante singular. Como muchos oficios el de los estibadores suele cumplir con la tradición del heredero: un trabajo que pasa de padres a hijos.

Archivo histórico de la Organització d´Estibadors Portuaris de Barcelona

Para quienes conforman este grupo social un trabajo como este significa algo más que intercambiar ocho horas diarias de esfuerzo a cambio de un salario: la estiba se convierte en un modo de vida. Lo que les define es ante todo ese sentimiento de comunidad. Para ellos no existen palabras más certeras que las siguientes: la unión hace la fuerza.

La historia más reciente de este colectivo tiene que ver con los sindicatos. Su finalidad es la autoorganización, la autonomía y la igualdad de clases. Desde que en 1939 la práctica sindical en España fue censurada por la dictadura, algunos de los trabajadores del puerto lograron instalarse en los puestos directivos de la Central Nacional Sindicalista (CNS), y con ello establecer una paz relativa en los puertos. Sus gestiones personales frente a la administración y las empresas paliaban los conflictos que podían tomar un cariz general y radicalizado. Solo la combatividad de los trabajadores en sus equipos de trabajo, en el día a día, en los barcos que presentaban problemas, enfrentaban y resolvían a su modo las mil cuestiones que la peculiar organización del trabajo en los puertos presenta.

El 12 de noviembre del 1976 las centrales sindicales COS (CCOO en el puerto), aún ilegales, convocaron un paro generalizado a nivel estatal. El colectivo de estibadores secundó este paro, y como resultado de las movilizaciones fueron despedidos siete de los huelguistas. Alertadas las centrales sindicales de la situación de los despedidos, éstas dieron la espalda al colectivo. Desengañados por la actuación de las centrales sindicales, el colectivo portuario se lanzó a una huelga indefinida (con la oposición de CCOO), en lucha para que sus compañeros fueran readmitidos. La huelga duró 21 días, y terminó con la admisión del comité de delegados y el sistema asambleario que proponían los estibadores por parte de la patronal.

La unidad y la fuerza con que el colectivo estaba dispuesto a defender los instrumentos de su lucha diaria habían demostrado su eficacia. Este factor es otro de los principales rasgos de los estibadores. Gracias a sus constantes protestas a día de hoy son ellos quienes deciden los fines a conseguir, medios a emplear y métodos a considerar en sus reivindicaciones.

El mundo de los estibadores hoy en día

Una visión bastante aproximada del funcionamiento de este trabajo antes de crearse el sindicato puede verse en la película de Elia Kazan La ley del Silencio. La trama muestra cómo son los propietarios de los barcos (en este caso los mafiosos) quienes eligen a los trabajadores para ese día, optando siempre por aquellos que les dan menos problemas. La actual Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar asegura la igualdad entre los estibadores, proporcionando trabajo de forma equitativa y asegurando la eficacia a los barcos y empresas.

“Nuestros abuelos venían hasta aquí con ganchos y nosotros con un teléfono móvil”, explica Albert Gil, delegado sindical. A pesar de la vestimenta fluorescente, de las pesadas grúas, de los contenedores gigantes que transportan las viejas cajas de mercancías los aspectos más básicos de la estiba no han cambiado. Esta especie de hermandad portuaria conserva todavía ese sentimiento familiar hacia los suyos que conecta al propio Albert con aquellos hombres de raza desconocida que esperan en silencio la llegada de un barco que descargar.

Posteado por: jfm | 25 marzo, 2010

Fotogalería

Posteado por: ariasalvarado | 25 marzo, 2010

Marina Port Vell, un nuevo barrio en Barcelona

Un video de Francesca Crispino, Celsa Borrajo y Karla Arias Alvarado

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